Cuentos Cortos GH (R.P.I. EXP Nº 5180019) - Dibujito by Azu

jueves, 19 de julio de 2012

Los libros de Ella


A Ella le gustaban siempre los libros que Ellos tenían. Sus vecinos eran una especie de ricachones de mentirita que impregnaban el barrio con sus colores de olor a canela.
Sus vecinitos no la querían a Ella, o al menos eso era lo que ella presentía. Tal vez porque era muy audaz y perfumosa. Tal vez porque llevaba algo colgado desde su muñeca, algo con mucho color que hacia ruido y encandilaba a todos con una efervescencia.

Tal como lo había soñado muchas veces, Ella se metió al inhóspito mundo de la orosidad donde había cuentos, libros, colores.
Ella entro por la ventana de atrás, donde apenas nadie mas la podía ver. Ya casi sin huesos, nunca le fue difícil entrar a esos lugares porque se escabullia detrás de la invisibilidad que solía ocurrir.
Sus pasitos marcaban el camino, hasta un placard de viejos y pomponosos perfumes. Ella quiso un perfume, si ese perfume de frutillitas que eclipsaba la eclipsante manera de andar.

Ese perfume, esos libros, esos cuentos, esos pomposos, esas mandarinas, esas chauchas, esos zapatillos fueron a parar abajo del cuento de horrendas hadas. Debajo de su cama.
Ella era feliz, nadie la molestaba. Era igual que sus vecinos ricachones, igual pero distinta en alma.

Ellos se enojaron y fusfuñaron por la actitud de ella. Pero Ella era feliz, los dejo compartir por apenas unas horas esas ricachonadas. Esos libros, de colores que se llevaban el mundo por delante.
Y ese libro, si si ese. El de tapa dura, ese libro voló con Ella, ese libro si que fue el mejor.  

martes, 17 de julio de 2012

Chulas de Ella


Ella y sus amiguitas tienen sueños, sueñeses que sueñan apresuradas. Buscan alguna correa en la casa abandonada de enfrente. Una correa de terciopelo si es posible, para cazar a los animales de pelos de algodón.
Por fin consiguen una manguera del color ese que da la sensación de esperanza y sol. Una manguera gigante, larga como el laberinto de donde alguna vez Ella salio.
En esa caseronazo de chiquitajes, donde se caen desde el undécimo piso de la ventana sin palanganas, parece que la realidad es la princesa de todas las banderas. Solo quieren tener una veterinaria… solo perros, solo puchulitos.

Ella: Como hacemos para casar puchulitos? me voy a la esquina, me voy a la otra y no hay puchuchulilitos. Hay solo personuchuchis con cara de pomelo.
Amiguichula de Ella: Busca puchulitos, como sea. Para venderlos y hacer muchos caramelos de esos que no pican.
Ella: Pero hace un poco de menta afuera, los puchulitos con la menta se escapan hasta el pantano que esta enfrente de casa. Y en ese pantano hay: cola de zorrichulo, zapichulos, renacuachulos, y algun que otro mosquichulo. Creemeee ooooooooooh que no me queres creer pucha.
Amichula de Ella: Si que te creo Ella, pero lo que me parece raro es que los puchulitos esten mojados de miedo. Que vengan, solo queremos salvarle la vida.
Ella: Bueno, voy a tratar de convencerlos de que vamos a podar el césped para que estén lo mejor que se pueda. Le vamos a sacar garrapachulas y pulgachulas…. Por fin no se van a rascar más.
Amichula de Ella: Hay!! me pica, creo que me salto un piojochulo en la panza, creo que no podemos hacer esto. Se nos va a complicar con las sabandijas.
Ella: Sabandichulas Amichula! Sabandichulas!

Asi siguieron esperando que algún puchulito se les acerque, porque ellas ni locas iban a dejar su caserón para semejante estupidez.

jueves, 8 de marzo de 2012

Un simple Espadachín

Ella tiene una hermana, y muchos vecinos también que juegan tonteses antes de que se les pudran las guirnaldas. Sale a la calle, juega a la mancha y a la peripecia, juega al moscón y también riega las pintorescas aguas marinas. Su calle es ancha y de arena, más que de arena es de algodón y de perfumos y banderines de carnaval.
Ella tiene las manos frías, pero cuando vuelve a su marquesina los cachetes estallan de flores, multifacética, esplendorosa.
Es la más chica de todas, se burlan de ella y le dan muñecas feas y deformes para que juegue. Pero a Ella no le importa, Ella es tan simple que con solo una espada de sándwich juega a ser la creadora de primaveras.

Ella: Yo quiero un espadachín también, creo que tienen poderes mágicos, ay ay ay… son tan importantes para mi!!!
Hermana de ella: Salí de la ronda, molesta.
Vecinas de Ella: Cuando seas grande y puedas usar mandarinas violetas te las prestamos, ahora solo te vas a conformar con los inútiles palillos de untar maravillas mojadas dentro del mar.
Ella: Yo solo quiero los espadachines, no quiero llorar, no quiero esos palillos, quiero ser grande, voy a resistir.
Hermana de Ella: Sos muy pequeña para resistir, guardate toda esa paradoja que tenes en la panza y dejalo para cuando realmente lo necesites.
Ella: Yo realmente lo necesito, mi panza gruñe y hace bullicito de libertad, realmente quiero ser libre.
Vecinas de Ella: Quedate fuera de la ronda, mira: una para vos, otra para vos, otra para vos y ninguna para vos. Que bien se siente, verdad? Vamos Ella, no te caigas… sos muy grande para esas cosas.
Ella: Chau, se van? Ey eyyy eyyy ya se van, eyyyyy no me dejen con esta represión en la pierna.
Hermana de Ella: Toma, solo te dejo un espadachín. Disfrutalo, y mucho.


Ella llora de emoción, no es la mas pequeña. No es la más grande. Ella es la que resiste, triunfa. Ella, es Ella. Ni más ni menos. 

viernes, 3 de febrero de 2012

Armando casitas de hojas

Ella tiene un patio enorme detrás de su mansión de pequeñeces… Suele correr y liberarse del antojo emocional que vive con Ella.
Vuela de a ratos con los pajarititas que aman aman y aman a sus pajaritititos…
Se le ocurrió algo, siempre se le ocurren algueses y a veces se le ocurre poner la mesa.
Va a armar una casita con las mil hojas que forman la alfombra del patio de su casa. Llama a sus lengüitas, que tanto las quiere y tanto las sufre cuando pasan por alto el día de aniversario de sus polleras

Ella: Si quieren entrar a mi baluarte de hojuelas y repollos tienen que morder la manzana. Pero ahora, porque mañana se pudre.
Lengüitas de Ella: Odiamos la manzana que no se pudre. Es horrible comer pistacho, preferimos la manzana.
Ella: También tienen que firmar este contrato de acuerdo. Aca no se pueden enojar, se pueden reír,. Acá no se puede eructar, se puede creer y se debe crecer… esta bien?
Lengüitas de Ella: Esta bien Ella, somos para toda la vida.
Ella: Somos para el mas allá, volamos?
Lengüitas de Ella: Si!!!! Volemos pero volvamos porque nuestra mama nos espera a las seis y catorce para  jugar con la pandereta.

Asi volaron toda la tarde en la casita que armaron con hojas, con sueños… después no se vuelven a ver. Pero si se huelen, seguro se acuerdan… 

jueves, 2 de febrero de 2012

Un esppuerzo colorido

En un país más allá de los vértices del mar estaba Ella… con miedo de que ese monstruo de moda la case y se la lleve.
Comía mango al rolete y el rolete la revoleaba mas a la realidad.

Caminaba por un pasillito que da de una casa a otra, de una guayaba a otra guayaba, de un pombero a otro pombero cuando creyó verlo.

Ella: Ahhhhhhhhhhhhh, buaaaaaaaaaa, un escuerzo!! Puuf paff cataplán cataplan… mama!!! Me caí!!
Mama de Ella: Hijita, te rompiste la pierna… Eso debe doler no?
Ella: No, si estoy llorando de felicidad… y el escuerzo, donde esta? Cuidado Ma que te pica… es un escuerzo de colores, grande como un rabanito, tiene olor a canela. Cuidado, cuidado que pica.
Mama de Ella: No seas exagerada, los escuerzos no picas solo hacen cosquillas en las rodillas. Como te caíste?
Ella: Mirando el bicho ese, me hipnotizo. De repente empecé a ver que me tiraba rayos con forma de panqueque. Enceguecí y me caí… me duele.
Mama de Ella: Bueno, es casi normal que un animalito tan especial pida a ranazos que lo salven.
Ella: Pero me duele, me podes curar?
Mama de ella: Veni, que te limpio. Maricona.

Y así fueron las dos únicas mujeres que saltan en la oscuridad corriendo y sufriendo detrás de una herida. Se curan, pero las cicatrices quedan de un color clarito… Muchos años después todavía se acuerdan que los escuerzos tienen colores lindos… 

Ellas paraban en un hospital – The jospital jospitalero indigentes de la mente

Así como si algo pensó... 

Ella: solo tengo dos opciones para salir del mapa, aguardar bajo la lluvia que la tormenta pase o buscar alguna otra debilidad que me atraiga para este aburrimiento personal.

Solo ella sabia que ese lugar iba a traer alguna serie de entretenimiento a futuro, lo buscaba casi casi lo encontraba.
La cosa se había convertido por poco en una tragedia, sonaban fósforos como si suenan las alarmas de las ambulancias…

Ella: Pucha que estará pasando solo entiendo alguna posibilidad de soñar mandarinas y quedarme o pasar por el edificio… paso por el edificio.

Ahí encontró una serie de ardillas (esas de las buenas y esas de las malas) y ahí empezó la historieta… ellos llegaban a la luna, casi que llegaban.

Ellos: Quien sos? Tenes una carita de decapitada terrible..
Ella: Dejate de joder, soy decapitada… como se dieron cuenta?
Ellos: eso se nota, en el tatuaje, en los poros, en los vellos, en la cintura, en el brazo, en el algodón, en la maseta… y en algunos lugares mas.
Ella: Ahhhh, menos mal.

Así siguió su camino tropezando como siempre, de vez en cuando se caia…. Pero volvió. Ella siempre vuelve…